Esta mañana iba en el autobús cuando escuché a dos jóvenes que conversaban sobre abrir un moderno pub donde pondrían “música exclusiva” y los mejores cocktails de la ciudad.

Esto me ha hecho recordar un artículo que leí hace algunos días acerca de jóvenes emprendedores de nuestros tiempos, como Mark Zuckerberg con Facebook, Brian Chesky con AirBnB, o si nos centramos en el panorama nacional encontramos por ejemplo marcas como WaynaBox, Hawkers, o AirHopping, creadas por jóvenes con ganas de comerse el mundo. Y lo cierto es que cada vez son más los que se animan a invertir su tiempo y recursos en comenzar un negocio o marca que acaban teniendo éxito.

Analizando la situación actual cualquiera diría que es el mejor momento de la historia para emprender. Cada día surgen magníficas ideas y conceptos sobre los que se edifican posteriormente startups que en escasos meses alcanzan facturaciones de seis cifras.

Pero hay algo que diferencia a los emprendedores de estos últimos casos de éxito de la pareja de amigos de la que hablaba al inicio, y no, no me refiero a la envergadura de la empresa o a la inversión necesaria, me refiero al uso de las nuevas tecnologías como componente esencial del negocio.  Actualmente, no hay elección: aunque crees un negocio tradicional, un negocio físico, hay que estar también en internet. Es un medio global que amplifica, de manera ilimitada, las posibilidades de visibilidad, crecimiento y expansión de la empresa. Las nuevas tecnologías, junto a las nuevas formas de llegar a nuestro consumidor (algo de lo que hablaré más adelante) nos proporcionan un entorno propicio para desarrollar nuevos negocios y pivotar sobre diferentes estrategias de mercado.

Un claro ejemplo es cómo las grandes cadenas, tradicionalmente comercios físicos, están evolucionando actualmente para competir con el gran gigante del comercio electrónico, Amazon. El Corte Inglés, Media Markt y Carrefour ya están ofreciendo servicios de envío rápido a los clientes a través de sus herramientas digitales para no quedarse atrás en esta batalla.

Por no hablar de la repercusión que ha tenido la economía colaborativa en muchas startups, como algunas de las mencionadas al principio del artículo. ¿Cuántos de vosotros habéis ido de viaje en vacaciones a un apartamento en la playa? ¿Cuántos habéis compartido un coche para realizar un viaje? Pues bien, la economía colaborativa junto al desarrollo de las TIC ha favorecido el surgimiento de nuevas marcas con modelos de negocio innovadores en mercados maduros.

Vivimos en la era de la información, donde los clientes cada vez tienen a su disposición una mayor cantidad de ofertas y de servicios sustitutivos del nuestro, y esto ha provocado que la compra sea más reflexiva en sectores con una oferta de mayor precio. Además, al haber cada vez más opciones de compra, la atención que dedica el cliente a cada empresa y a sus estrategias de marketing es cada vez menor. No obstante, los consumidores digitales también sienten cierta afinidad por las marcas, mejor dicho, por aquellas marcas que les trasmiten los valores con los que se sienten identificados. Aquella empresa que consiga acercarse al consumidor y hacerle sentir único y alineado a la cultura de la compañía, habrá ganado un cliente y futuro evangelizador de la marca.

Además de elaborar una cultura empresarial acorde a nuestro público, debemos tener en cuenta dónde se encuentra nuestro principal consumidor. Antes las empresas acostumbraban a bombardear al mercado con ofertas e interminables guerras de precios. Ahora es más eficiente focalizar los esfuerzos en aquel lugar donde se encuentre nuestro comprador ideal. Las redes sociales y las estrategias de marketing digital nos facilitan enormemente esta tarea, haciendo que nuestra oferta llegue a un público hipersegmentado, pudiendo además analizar cada una de estas acciones para optimizarlas posteriormente. Los tiempos han cambiado, y además de forma radical: ¿Por qué gastar 400 € en una cuña de radio, cuando por 30 € puedes llegar a diez veces más clientes potenciales e ideales utilizando un anuncio de Facebook, midiendo además la eficacia de la campaña?

El actual consumidor se encuentra en Internet, investiga, compara, reflexiona y, finalmente, compra. Pero no se trata de vender, eso ya se hacía de muchas otras formas. Se trata de averiguar qué es aquello que realmente desean y buscan nuestros clientes para poder adaptar nuestra oferta y finalmente fidelizarlos.

Desde Level UP siempre tratamos de motivar la diferenciación allá donde vamos, haciendo de cada marca una bandera de su misión y valores. Incentivamos aquellas decisiones que tienen como eje central al cliente y que giran en torno a las experiencias de consumo y no al producto. En las diferentes conferencias gratuitas a las que puedes asistir, así como en toda nuestra formación, encontrarás las mejores herramientas con las que darle un giro a tu negocio y crecer.

¿Y tú, te atreverías a pivotar tu negocio y adaptarlo al nuevo consumidor digital?