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Cuando tenemos que realizar un proceso creativo seguramente lo primero que se nos ocurre es realizar una lluvia de ideas, pero este método no siempre es tan efectivo como creemos.

Ya os contamos 5 métodos para fomentar la creatividad alternativos a la lluvia de ideas. Por si os quedasteis con ganas de más aquí os dejamos 5 nuevos ejercicios para que pongáis en práctica a la hora de innovar en vuestro negocio.

 

Cuestiónalo todo

Nos regimos por una serie de normas, procedimientos, situaciones, comportamientos, etc, que damos por hecho que son así y no hay más. Este ejercicio lo que plantea es cuestionarlo absolutamente todo.

Hemos cogido la costumbre de aceptar y no cuestionar las cosas que nos vienen en la vida. Es más, tenemos dificultad de reconocerlas y por eso mismo muchas veces, como asumimos que son inamovibles, nos sirven como excusa para no cambiar, para dejar las cosas como están.

Podemos utilizarlo en situaciones en las que nos veamos atascados, que no podemos avanzar por falta de ideas o cuando vemos que estamos en una reunión que no está siendo productiva.

 

Visualiza tus deseos

Ocurre muchas veces que por nuestras limitaciones de tiempo, dinero o espacio nos acostumbramos a pensar en pequeño. Este ejercicio lo que persigue es liberar la imaginación. No tener en cuenta estas limitaciones e imaginar sin límites.

Para ello haremos una primera fase en la que se plantea un problema a solucionar y se invita a los participantes a que den las soluciones más inalcanzables, extremas o poco prácticas que se les ocurra.

Después, tendríamos que hacer una lista con los mejores que se hayan planteado y reflexionar en base a ellos para elaborar ideas más realistas. Piensa qué los hace tan inalcanzables, cómo se podrían volver más realistas y qué podríamos aprovechar de esas ideas para integrarlo en otro enfoque asumible. Verás que a partir de esas ideas tan locas salen nuevas formas de enfocar un problema que no se te habrían ocurrido sin pasar por el extremo contrario.

 

Ponte en mi lugar

Cuando nos encontramos ante un proceso creativo siempre vamos a estar condicionados por factores externos: educación, familia, amigos, etc. Este ejercicio pretende ponerte en la piel de otra persona y pensar en cómo haría para resolver un problema.

El funcionamiento es sencillo y puedes hacerlo tú solo. Piensa en el tema a tratar e imagina cómo lo resolvería alguien externo a ti. Puede ser una persona famosa, alguien a quien admiras, un personaje de televisión… lo que se te ocurra.

Puedes elegir a una persona que consideras que sería la idónea para tratarlo o todo lo contrario, verás que se plantean nuevos enfoques más interesantes.

 

Dibujando ideas

Siempre se ha dicho que una imagen vale más que mil palabras. En este caso un dibujo a mano alzada puede dar una visión más amplia que las palabras en un proceso creativo.

No hace falta ser Picasso para esto. Es un método parecido al que ya comentábamos del Brain-Writing. En este caso, en base a un concepto, cada uno de los participantes hace un dibujo sencillo en papel con el que identifiquen la cuestión, o si se trata de un problema buscar una solución basada en dibujos esquemáticos.

Los papeles se van rotando para que se añadan nuevos dibujos a los que ya han realizado nuestros compañeros. Al final se trata de buscar una nueva visión a la que no hubiéramos llegado con las palabras.

 

Los seis sombreros

Esta es una técnica es muy conocida y se usa en multitud de empresas. Fue creada por el psicólogo maltés Edward De Bono, y que publicó en su libro “Seis sombreros para pensar”. El método pretende evitar que nos enfoquemos en un tipo de pensamiento concreto.

Tenemos seis sombreros de colores distintos. Cada uno representa una dirección del pensamiento que tendremos que asumir cuando nos enfrentemos a un problema.

Sombrero blanco. Sería la forma de pensar objetiva y neutral. Nos basaremos en los datos disponibles. Analizar la información sin entrar en opiniones.

Sombrero rojo. Con él, priman los sentimientos y las emociones. Está permitido expresar los sentimientos sin tener que justificarlos.

Sombrero negro. Con esta visión tendremos que usar la lógica negativa, buscando los problemas. Por qué no podría salir bien, poniendo énfasis en los contras.

Sombrero amarillo. El punto opuesto al negro. Tenemos que usar la lógica desde la perspectiva positiva. Ver por qué funcionará y que beneficios nos va a reportar.

Sombrero verde. Este es el pensamiento creativo, daremos rienda suelta a nuestra creatividad sin caer en los límites que podrían venirnos de otros pensamientos. Buscaremos alternativas y soluciones a problemas que se identificaron con el sombrero negro.

Sombrero azul. Es el que controla al resto de los sombreros. Hace las funciones de control del tiempo de intervención y el orden. Se valora todo el proceso y se realiza una conclusión que englobe todos los conceptos que se han expresado.

 

Como ves, existen muchísimas formas de hacerle frente a un reto creativo. Pruébalos en tu día a día, con tu equipo y te sorprenderás de los resultados que pueden ofrecerte a casos que veías sin salida. Pruébalos y cuéntanos en los comentarios tus resultados!

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