Si eres una persona que tiene una empresa o simplemente te dedicas a las ventas, estarás de acuerdo con nosotros con que la parte más compleja es que el cliente decida, que compre, que tome la decisión.

Seguramente te habrá pasado que el cliente te ha dicho que quiere comprar, que le apetece y que le gusta tu producto, sin embargo, eso se queda en nada. Esto suele pasar por falta de deseo de compra.

Esto sucede por una mala presentación del producto. Ante esto, el primer paso será reformar la presentación del mismo. 

Vamos a analizar 3 comportamientos que tiene el cliente que, si consigues dominar, elevarás tus ventas:

El cliente es disperso: el cliente tiene un momento en el que está convencido de lo que quiere, que está convencido de la compra, que está súper interesado en el producto, sin embargo, todos tenemos muchas en la cabeza, otros productos, otras cosas… Lo que provoca que el cliente, si no compra en el momento, acabe disperso y no compre.

El cliente es amnésico: el cliente tiende a olvidar todo lo que le cuentes sobre tu producto y servicio, ¡incluso olvida que está interesado! ¿Cómo solucionarlo? Muy sencillo, fija una temporalidad, unas “condiciones especiales” para los clientes que compren hoy y diferentes en caso de que compren el mes que viene. Si le das tiempo al cliente, se olvidará de tu producto.

El cliente es perezoso: puede que el cliente no sea disperso, puede que no sea amnésico y esté muy interesado en tu producto, pero todos son muy perezosos. Para ello hay que establecer un proceso de  control muy estricto. Hay ventas que se quedan en el aire por no establecer un control de ventas. Pues diseña un sistema de control para gestionar ello. Habla con tu cliente, llámale, resuelve sus dudas… No pierdas más ventas por la falta de control.

El cliente es disperso, amnésico y perezoso. Ten en cuenta esto, trabaja en ello y conseguirás elevar tus ventas en gran medida. Déjanos en los comentarios qué opinas sobre estos patrones de comportamiento.

Si eres una persona que tiene una empresa o simplemente te dedicas a las ventas, estarás de acuerdo con nosotros con que la parte más compleja es que el cliente decida, que compre, que tome la decisión.

Seguramente te habrá pasado que el cliente te ha dicho que quiere comprar, que le apetece y que le gusta tu producto, sin embargo, eso se queda en nada. Esto suele pasar por falta de deseo de compra.

Esto sucede por una mala presentación del producto. Ante esto, el primer paso será reformar la presentación del mismo. 

Vamos a analizar 3 comportamientos que tiene el cliente que, si consigues dominar, elevarás tus ventas:

El cliente es disperso: el cliente tiene un momento en el que está convencido de lo que quiere, que está convencido de la compra, que está súper interesado en el producto, sin embargo, todos tenemos muchas en la cabeza, otros productos, otras cosas… Lo que provoca que el cliente, si no compra en el momento, acabe disperso y no compre.

El cliente es amnésico: el cliente tiende a olvidar todo lo que le cuentes sobre tu producto y servicio, ¡incluso olvida que está interesado! ¿Cómo solucionarlo? Muy sencillo, fija una temporalidad, unas “condiciones especiales” para los clientes que compren hoy y diferentes en caso de que compren el mes que viene. Si le das tiempo al cliente, se olvidará de tu producto.

El cliente es perezoso: puede que el cliente no sea disperso, puede que no sea amnésico y esté muy interesado en tu producto, pero todos son muy perezosos. Para ello hay que establecer un proceso de  control muy estricto. Hay ventas que se quedan en el aire por no establecer un control de ventas. Pues diseña un sistema de control para gestionar ello. Habla con tu cliente, llámale, resuelve sus dudas… No pierdas más ventas por la falta de control.

El cliente es disperso, amnésico y perezoso. Ten en cuenta esto, trabaja en ello y conseguirás elevar tus ventas en gran medida. Déjanos en los comentarios qué opinas sobre estos patrones de comportamiento.


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