Empecemos definiendo lo que significa procrastinar.

La procrastinación (del latín procrastinare: pro, adelante, y crastinus, referente al futuro), se refiere al hábito de retrasar actividades que deben atenderse, sustituyéndolas por otras más irrelevantes o agradables.

Pero tranquilo, todos, en mayor o menor medida, procastinamos.

Vivimos en un mundo lleno de elementos que nos distraen y nos mantienen en un continuo estrés del que, inconscientemente, buscamos escapar. Por ello, ante situaciones que requieren de una mayor atención y foco por nuestra parte, tendemos a dispersarnos y a dejarlas para más tarde. 

Y es tan curioso el mecanismo que usa nuestra mente para desviarnos, que se merece que lo analicemos en detalle. 

¿Por qué tenemos el hábito de procrastinar?

Existen muchas razones, pero estas son 5 de las más habituales. 

1) Porque aún no hemos adquirido el hábito.

Cuando intentamos hacer algo que no forma parte de nuestra rutina diaria, nuestro cerebro tratará de impedirnoslo. Él no quiere que salgas de tu zona de confort, por lo que tratará de consolidar creencias y pensamientos que te impidan siquiera dar el primer paso.

Este efecto se nota sobre todo, si la actividad que pretendes hacer, no te gusta demasiado.

2) Porque preferimos tener una recompensa instantánea

Las redes sociales y el mundo de “lo quiero todo y lo quiero ya” en el que vivimos, ha hecho que cada vez tengamos menos paciencia para obtener aquello que queremos.

Por ello, ante la decisión de dormir una hora más o levantarte una hora antes y salir a correr, tu cerebro se preguntará, ¿qué actividad me proporciona un mayor beneficio más rápidamente? Si la respuesta es “dormir una hora más”, tu cerebro hará lo imposible para que no salgas a correr.

3) Piensas que con presión serás más efectivo

A veces pensamos que no pasa nada por dejar las cosas para más tarde. Ya que, con un poco de estrés seremos mucho más productivos.

Este pensamiento no es real. Ya que es otra de las creaciones maestras de nuestro cerebro, que tratará siempre de buscar el placer instantáneo y evitarnos el sufrimiento.

Normalmente, cuando dejamos todo para el final, corremos el riesgo de hacerlo mal y aumentar nuestros niveles de estrés, y por tanto, de infelicidad.

4) Porque nos decimos que “Bah, es fácil, lo hago más tarde”

Seguro que muchas veces lo has pensado: “Bah, es fácil, lo hago más tarde” y al ponernos a hacerla descubrimos que no es así, y nos bloqueamos. 

5)  Porque nos decimos que “es una tarea muy difícil y me llevará mucho tiempo terminarla”

El miedo a que una tarea te lleve mucho tiempo, que no la sepas hacer bien o que no te guste demasiado, hará que tu cerebro maximice la dificultad de la actividad a la que te tienes que enfrentar, haciéndote dejar esa actividad para luego. O para nunca.

5 Claves para dejar de procrastinar

Por fin llegamos al punto clave. Qué estrategias seguir para dejar de procrastinar ¡de una vez por todas!

¡Hazlo divertido y más motivante!

El motivo por el cual muchas personas procrastinan, es porque encuentran dicha tarea o actividad aburrida o poco motivante. 

Para remediar esto, trata de compaginar esa actividad con alguna otra actividad que te guste o que aumente tu productividad. Por ejemplo, si te gusta leer, pero te cuesta ir al gimnasio, bajate algún audiolibro y escúchalo mientras haces deporte. Así, no solo estarás poniendote más sexy sino que también estarás entrenando tu mente y haciendo algo que te gusta. 

Divide y vencerás

Normalmente, nos frenamos porque la actividad que tenemos delante es demasiado compleja o pesada. Ante este problema, una buena estrategia es dividir esa tarea grande, en tareas más pequeñas y asumibles, e ir haciendolas a lo largo del día.

Por ejemplo, si te has propuesto hacer 100 flexiones al día (tarea que, si estás empezando, es bastante compleja) plantéatelo así: en vez de 100 flexiones de una tandada, encuentra 10 momentos a lo largo del día para hacer 10 flexiones cada uno de esos momentos. De esta forma, al final del día tendrás tus 100 flexiones hechas. 

¡Fuera distracciones!

El movil… ¡ay el movil! cuanto daño hace a la hora de enfocarnos en alguna actividad… 😛

Efectivamente, si no lo necesitas estrictamente para realizar esa actividad a la que te enfrentas, escóndelo, apágalo o déjalo arriba de un armario muy alto.

Eliminar tus distracciones te servirá de gran ayuda para enfocarte a la hora de hacer esa actividad que de normal, te cuesta un poco más. 

Mejora tu discurso interno

Cuando te dices cosas como “tengo que” o “debo de” , inconscientemente te estás diciendo que no quieres hacer esas actividades pero que tienes que hacerlas.

Por eso, replantea tu diálogo interno, diciéndote “voy a hacer…” o “Quiero empezar a…”. 

Esta forma de hablarte hará que tú tengas el control y te ayudará a esquivar la procrastinación.

Ponte una hora de finalización

Escríbete en una hoja a qué hora empiezas y a qué hora vas a terminar la actividad que te cuesta. Por ejemplo, de 10:00 a 11:30. Y prométete que cuando sean las 11:30 pararás. Y donde te hayas quedado, allí te quedarás. Luego podrás retomarla más tarde (volviéndote a poner un horario definido)

Esta estrategia hará que tu mente se enfrente a un objetivo asumible y definido en el tiempo, lo que aumentará tu eficiencia y mejorará tus resultados.

Al final, la frase de Henry Ford: “Tanto si crees que puedes, como si no, estás en lo cierto” tiene mucho sentido.

La mente hará lo que inconscientemente le digamos. Si inconscientemente le decimos que esta actividad es difícil, tu mente te creará razones de peso a las que te podrás agarrar para NO hacer esa actividad y ponerte con otras que te cuestan menos o te gustan más”

¿Te das cuenta?

Empecemos definiendo lo que significa procrastinar.

La procrastinación (del latín procrastinare: pro, adelante, y crastinus, referente al futuro), se refiere al hábito de retrasar actividades que deben atenderse, sustituyéndolas por otras más irrelevantes o agradables.

Pero tranquilo, todos, en mayor o menor medida, procastinamos.

Vivimos en un mundo lleno de elementos que nos distraen y nos mantienen en un continuo estrés del que, inconscientemente, buscamos escapar. Por ello, ante situaciones que requieren de una mayor atención y foco por nuestra parte, tendemos a dispersarnos y a dejarlas para más tarde. 

Y es tan curioso el mecanismo que usa nuestra mente para desviarnos, que se merece que lo analicemos en detalle. 

¿Por qué tenemos el hábito de procrastinar?

Existen muchas razones, pero estas son 5 de las más habituales. 

1) Porque aún no hemos adquirido el hábito.

Cuando intentamos hacer algo que no forma parte de nuestra rutina diaria, nuestro cerebro tratará de impedirnoslo. Él no quiere que salgas de tu zona de confort, por lo que tratará de consolidar creencias y pensamientos que te impidan siquiera dar el primer paso.

Este efecto se nota sobre todo, si la actividad que pretendes hacer, no te gusta demasiado.

2) Porque preferimos tener una recompensa instantánea

Las redes sociales y el mundo de “lo quiero todo y lo quiero ya” en el que vivimos, ha hecho que cada vez tengamos menos paciencia para obtener aquello que queremos.

Por ello, ante la decisión de dormir una hora más o levantarte una hora antes y salir a correr, tu cerebro se preguntará, ¿qué actividad me proporciona un mayor beneficio más rápidamente? Si la respuesta es “dormir una hora más”, tu cerebro hará lo imposible para que no salgas a correr.

3) Piensas que con presión serás más efectivo

A veces pensamos que no pasa nada por dejar las cosas para más tarde. Ya que, con un poco de estrés seremos mucho más productivos.

Este pensamiento no es real. Ya que es otra de las creaciones maestras de nuestro cerebro, que tratará siempre de buscar el placer instantáneo y evitarnos el sufrimiento.

Normalmente, cuando dejamos todo para el final, corremos el riesgo de hacerlo mal y aumentar nuestros niveles de estrés, y por tanto, de infelicidad.

4) Porque nos decimos que “Bah, es fácil, lo hago más tarde”

Seguro que muchas veces lo has pensado: “Bah, es fácil, lo hago más tarde” y al ponernos a hacerla descubrimos que no es así, y nos bloqueamos. 

5)  Porque nos decimos que “es una tarea muy difícil y me llevará mucho tiempo terminarla”

El miedo a que una tarea te lleve mucho tiempo, que no la sepas hacer bien o que no te guste demasiado, hará que tu cerebro maximice la dificultad de la actividad a la que te tienes que enfrentar, haciéndote dejar esa actividad para luego. O para nunca.

5 Claves para dejar de procrastinar

Por fin llegamos al punto clave. Qué estrategias seguir para dejar de procrastinar ¡de una vez por todas!

¡Hazlo divertido y más motivante!

El motivo por el cual muchas personas procrastinan, es porque encuentran dicha tarea o actividad aburrida o poco motivante. 

Para remediar esto, trata de compaginar esa actividad con alguna otra actividad que te guste o que aumente tu productividad. Por ejemplo, si te gusta leer, pero te cuesta ir al gimnasio, bajate algún audiolibro y escúchalo mientras haces deporte. Así, no solo estarás poniendote más sexy sino que también estarás entrenando tu mente y haciendo algo que te gusta. 

Divide y vencerás

Normalmente, nos frenamos porque la actividad que tenemos delante es demasiado compleja o pesada. Ante este problema, una buena estrategia es dividir esa tarea grande, en tareas más pequeñas y asumibles, e ir haciendolas a lo largo del día.

Por ejemplo, si te has propuesto hacer 100 flexiones al día (tarea que, si estás empezando, es bastante compleja) plantéatelo así: en vez de 100 flexiones de una tandada, encuentra 10 momentos a lo largo del día para hacer 10 flexiones cada uno de esos momentos. De esta forma, al final del día tendrás tus 100 flexiones hechas. 

¡Fuera distracciones!

El movil… ¡ay el movil! cuanto daño hace a la hora de enfocarnos en alguna actividad… 😛

Efectivamente, si no lo necesitas estrictamente para realizar esa actividad a la que te enfrentas, escóndelo, apágalo o déjalo arriba de un armario muy alto.

Eliminar tus distracciones te servirá de gran ayuda para enfocarte a la hora de hacer esa actividad que de normal, te cuesta un poco más. 

Mejora tu discurso interno

Cuando te dices cosas como “tengo que” o “debo de” , inconscientemente te estás diciendo que no quieres hacer esas actividades pero que tienes que hacerlas.

Por eso, replantea tu diálogo interno, diciéndote “voy a hacer…” o “Quiero empezar a…”. 

Esta forma de hablarte hará que tú tengas el control y te ayudará a esquivar la procrastinación.

Ponte una hora de finalización

Escríbete en una hoja a qué hora empiezas y a qué hora vas a terminar la actividad que te cuesta. Por ejemplo, de 10:00 a 11:30. Y prométete que cuando sean las 11:30 pararás. Y donde te hayas quedado, allí te quedarás. Luego podrás retomarla más tarde (volviéndote a poner un horario definido)

Esta estrategia hará que tu mente se enfrente a un objetivo asumible y definido en el tiempo, lo que aumentará tu eficiencia y mejorará tus resultados.

Al final, la frase de Henry Ford: “Tanto si crees que puedes, como si no, estás en lo cierto” tiene mucho sentido.

La mente hará lo que inconscientemente le digamos. Si inconscientemente le decimos que esta actividad es difícil, tu mente te creará razones de peso a las que te podrás agarrar para NO hacer esa actividad y ponerte con otras que te cuestan menos o te gustan más”

¿Te das cuenta?


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